-Desde cuándo te estaré esperando.... -tarareó.
-No es momento para bromas. Dime, ¿desde cuándo?
-Quizás eso no es algo que deba compartir contigo...
-Oh, por favor, deja de hacer el imbécil y habla.
-Siempre -susurró.
- ¿Cómo?
Entonces se dio la vuelta y se marchó, dejándome sola en la playa, con la duda y con la certeza. No era el único que tenía un desde cuando.
